Adicción a las Redes Sociales

Si bien en nuestra era la tecnología forma parte inherente de nuestra vida diaria, la realidad es que muchas barreras físicas se han roto con ella, podemos encontrar varios ejemplos, saber con un mapa de calor las zonas de mayor tráfico, importar listas de reproducción de distintas plataformas para conocer a una persona, visitar museos virtuales de distintas partes de mundo, conocer el clima de otro lugar y aún más obvio y de manera general hacer networking en las redes sociales. Pero todo esto ha traído consigo un conjunto de cambios en hábitos, costumbres, hasta la forma de comunicarnos y de relacionarnos con las personas.

Al igual que estos cambios han llegado y ahora existen nuevas formas de conectar, como ejemplo están Facebook, Twitter, LinkedIn, Reddit, Tinder, Instagram, TikTok, que en conjunto son evidencia de lo que somos, hacemos, cómo nos sentimos, vivimos o cómo queremos algo.

Es natural encontrar camino en estas tecnologías, pero ¿Hasta qué punto son sanas?. Si bien en la cultura mexicana acudir al psicólogo esta más que estigmatizado y la falta de educación en inteligencia emocional está sepultada por parte de la agenda del gobierno, esto genera una incongruencia de tener una vida sana.

A través del uso de redes sociales y por la inalcanzable satisfacción de tener más followers y likes, se crean pensamientos colectivos en donde ahora vales más por aquella aceptación en redes sociales y al parecer a muchos les gusta esta idea, pero ¿Cuál es el límite?, aunque se vea irónico dejaré por aquí abajo el tráiler de una pequeña serie «No te metas con los gatos: Un asesino en Internet» en Netflix que pone ejemplo de cuando un humano con trastornos psiquiátricos combina estas herramientas para llegar a un objetivo general poco saludable y más que perturbador.

«No te metas con los gatos: Un asesino en Internet» por Netflix

Facebook se ha convertido en una de las redes sociales más utilizadas y sin embargo muy pocos se atreven a cuestionar sobre el uso que se les dan a tus datos. ¿Sabías que Facebook se utilizó como herramienta para el caso de Cambridge Analytica?, te dejo otro link de un documental «The Great Hack» en Netflix, en aquellas horas de ocio te recomiendo que lo veas y te preguntes ¿Qué sucedió después de ese caso?, ¿Cuánto valen tus datos?, ¿Quién debe usarlos?, ¿Existen límites en el uso de estas herramientas?, ¿Qué hace el gobierno?, ¿Qué hace el sector privado? y las preguntas seguirán surgiendo sucesivamente y de manera exponencial como avanza la tecnología.

«The Great Hack» por Netflix

Y la cosa no termina aquí esto son algunos ejemplos que lo que se puede desencadenar en las redes sociales, podemos hablar del nacimiento de los “youtubers” o los “influencers”. Ahora vender tu imagen en estas redes deja un concepto a mi parecer raquítico y poco congruente del valor humano, pero no todo es tan malo, existen a través de estos canales mayor acceso a la información, aquí nacen grandes comunidades de estudio, aplicaciones, organizaciones, etc. y sirven como herramienta para demostrar al mundo que no todo se trata de vender sino de compartir, también se crean canales de apoyo que aumentan la transmisión de información de manera fácil y rápida, llevando esta información a lugares impensables.

En este caso te dejare un otro link que nos ayudara a entender lo que sucedió con el actual «problema» de selección natural COVID19 que tiene nuestra especie, pero nunca dejes de cuestionar por más formal que parezca la información y espero sirva como ejemplo de lo útil que se puede volver al usar estas Redes.

«Coronavirus, cómo comenzó todo» por Discovery Channel

Debemos cuestionar en todo momento el uso de las redes sociales y sobre todo aprender que lo que sucede ellas no es más que una fantasía conceptual y que nada puede reemplazar el contacto humano. Encontrar un equilibrio entre las redes y nuestros deseos será lo más saludable y al parecer el gobierno tiene poca intención de regular, entonces esto abre una oportunidad de volverse consciente e involucrase de manera objetiva y con buena intención de preservar un ambiente que favorece en el desarrollo humano.

Escrito por Irving Ariel Escamilla Jacobo

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