En los últimos años la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, de pasar de tecnologías que fueron modas empresariales, como las páginas web, las apps hasta llegar a VR (Virtual Reality) y AR (Augmented Reality), Streaming, la Nube, BI, Ciencia de Datos, Big Data, entre otras; que son tecnologías que si bien tienen un desarrollo algo largo, apenas estamos viendo usos y aplicaciones más concretas en las distintas industrias y mercados, por estas magníficas aplicaciones que van desde analizar consumidores a poder hacer transacciones bancarias y poder visualizar autos de lujo desde tu teléfono como si estuvieran en tu garaje, hasta seguridad nacional, se vuelve casi imposible no apasionarse por ellas.

Los usos y aplicaciones de todas estas herramientas que son relativamente modernas, son tan variados y tan útiles, que hasta un financiero de formación, como yo, puede sentir una pasión enorme y encontrar más que sólo una moda y encontrar un uso para reflejar en los negocios un valor agregado real. Por esto es que pase de realizar estados financieros, proyectos de inversión, portafolios de inversión y más tareas del área financiera, a dedicarme a aprender y participar activamente en big data y estas, relativamente, nuevas tecnologías, porque aunque aparentemente no tengan relación, big data y ciencia de datos, pueden ayudar a una mejor toma de decisiones en las finanzas y en general en todas las ramas de un negocio, ya que, basándonos en los datos, podemos hacer inferencias y pronósticos que pueden mejorar el rendimiento de una empresa, incluso pudiéndola llevar más allá del doble o el triple de rentabilidad, que con decisiones sin datos.
Y aunque lo anterior parezca alucinante e imposible, con las transformaciones tecnológicas de nuestra época, se vuelve una realidad. Por eso es imperante que las personas de negocios desarrollemos al menos alguna habilidad tecnológica, no sólo para pedirle a un ingeniero o algún chico de TI que nos resuelva todos los problemas posibles de nuestros negocios, sino para que nosotros sepamos qué problemas y qué necesidades tecnológicas tenemos que resolver en realidad. Tomaré un ejemplo que viví en una conferencia de BBVA sobre VR y AR hace un tiempo. Una señora, dueña de una consultoría, comentaba a los expertos que exponían el uso de estas tecnologías en algunas industrias como videojuegos y cine, que ellos, al ser expertos, deberían decirle a ella, dueña de la consultoría, cómo y en qué debería ella implementar estas tecnologías para su consultoría y su modelo de negocio, a lo cual, al menos en lo personal, veo muy mal y muy grave. El que debe de tener el entendimiento completo de su negocio es uno mismo, el dueño y sus directores, ya que no es trabajo de esos expertos en esa tecnología saber todos los casos de uso y necesidades para todas las industrias y modelos de negocio existentes, por lo que las personas de negocios debemos volvernos conocedores de esta tecnología, no necesariamente expertos, pero si conocer al menos la teoría base y comprender de que sirven, para poder llegar con uno de estos expertos y pedirle lo que realmente necesitamos, no a que él nos diga que necesita nuestro negocio, porque nosotros debemos ser expertos de nuestro negocio y sus necesidades, al igual que debemos saber que esperar como entrega y como resultado de esa inversión.

Me despido en esta ocasión comentándoles más sobre mí. Como comenté, soy financiero de formación y actualmente me dedico a big data y ciencia de datos, amo los videojuegos, las computadoras, las matemáticas, la física y el deporte. Me gustan mucho los negocios y principalmente mejorarlos con datos.
Hasta la próxima y diviértanse con datos.
By: José Luis Rodríguez Gudiño